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12 Abril 2013
Durante un encuentro organizado por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), Inma Shara, directora y compositora, reconoce que “el mundo de la orquesta es una gran empresa y hay que liderar grupos humanos, así, ser líder se convierte en una cuestión moral y no formal”. Para ella, un buen líder tiene que tener “capacidad de dirigir, de focalizar y saber crear un nexo de comunicación con su equipo que genere emociones”.
“Hay que establecer puentes profesionales pero también afectivos para crear un grupo, es muy importante optimizar los talentos de ese grupo utilizando los recursos que tienen”. El líder debe también ser capaz de “gestionar la incertidumbre y ser proactivo, no dejando perder nunca el optimismo”. A su vez, un buen líder debe ser realista en las expectativas que se plantea ya que lo más gratificante es el compromiso del grupo, no coartando así el espíritu creativo de cada individuo”.
Para Inma Shara, la música “desarrolla la personalidad, otorga capacidad receptiva, premia el trabajo duro, supone valoración personal” y por tanto, “es así más importante la propia actitud ante la vida que el talento individual”.
Ana Bujaldón, presidenta de FEDEPE, puso de relieve que “tenemos la voluntad de poner en marcha modelos diferentes de liderazgo, vinculados con las nuevas líneas estratégicas que internacionalmente se están demandando: sostenibilidad frente a rentabilidad inmediata, horizontalidad en la gestión de los equipos o excelencia en los resultados como autoexigencia mínima”.
Responsabilidad y educación
Por otra parte, para Inma Shara “la música es una herramienta fundamental en la educación a todos los niveles, basándose en el equilibrio, la serenidad y el trabajo bien hecho”. “En momentos difíciles como los actuales, hay que encauzar los valores que transmitimos a los jóvenes”.
Así, es fundamental para ella aportar responsabilidad a una sociedad que estaba pidiendo una reestructuración y en la que sólo se premiaba lo cuantitativo. Por tanto señala que “no hay que moverse en lo políticamente correcto sino en lo éticamente correcto” y “hay que creer en el mensaje que se transmite porque es lo que da sentido al día a día”. Por encima de todo debe estar “el respeto”.
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