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Francia sigue el ejemplo español de imponer cuotas de mujeres directivas
La proposición prevé obligar a las empresas a que al menos cuatro de cada diez consejeros sean mujeres en los próximos seis años, bajo pena de que los nombramientos no sean aprobados por la ley.
Con este proyecto, presentado por el partido conservador y mayoritario en la Cámara, la UMP, y que cuenta con un tibio respaldo del Partido Socialista (PS), los diputados pretenden aumentar el número de mujeres en los puestos directivos de las empresas galas.
Según recientes estudios, sólo el 8 por ciento de los puestos de los Consejos de Administración de las primeras 500 empresas francesas están ocupados por mujeres, un porcentaje que se eleva hasta el 10,5% en las del CAC-40, el selectivo de la Bolsa de París.
La presidenta del grupo nuclear público Areva, Anne Lauvergeon, aparece como la mujer con más poder del empresariado francés, una representación muy pobre, según los diputados que apoyan la proposición de ley.
Sólo cinco empresas de las 40 mayores, los bancos BNP Paribas y Société Générale, el fabricante de neumáticos Michelin, el grupo de cosméticos L'Oréal y el de bebidas Pernod-Ricard, superan el 20% de mujeres consejeras.
La palma se la lleva BNP Paribas, con un 28,6% de representación femenina en su Consejo de Administración, mientras en el otro extremo se sitúan las tecnológicas Cap Gemini y STMicroelectronics, la de asistencia petrolera Vallourec y el consorcio europeo de la aeronáutica y la defensa EADS, que no tienen ninguna mujer.
La presidenta de la principal patronal del país, la MEDEF, es una mujer, Laurence Parisot, que apoya la imposición de cuotas femeninas en los consejos de administración, siempre que se les de un plazo razonable.
Los seis años previstos por la proposición de ley que estudian los diputados franceses -la ley española dejaba a las empresas ocho años de plazo- encajan en el periodo de renovación de los Consejos de Administración.
Los diputados galos son menos tajantes que sus colegas noruegos, que en 2003 dejaron cinco años a las sociedades para que al menos el 40% de sus consejeras fueran mujeres.
Con buen resultado, pues en ese periodo se pasó de un 7% de consejeras en 2003 a un 40% en 2008, el mayor porcentaje registrado en Europa, donde sólo Suecia (27%) y Finlandia (20%) superan la cota de una quinta parte de mujeres.
Mientras la oposición socialista no critica la ley, aunque tampoco le da su apoyo entusiasta al considerarla insuficiente, a la proposición le han salido detractores en el propio campo conservador.
Algunos diputados creen que las empresas tendrán problemas para encontrar mujeres bien preparadas para esos puestos en tan poco tiempo, lo que puede generar déficit de competencia.
Pero los enemigos de la propuesta han encontrado un escollo de talla en la diputada Marie-Jo Zimmermann, que se ha erigido en la gran defensora del texto junto con el presidente del grupo parlamentario de la UMP, Jean-François Copé.
En sus cuentas, Zimmermann calcula que harán falta apenas un millar de mujeres bien preparadas para esos puestos.
"Si no se encontraran sería una vergüenza para nuestra élite social. Creo que ponerlo en duda es vejar a todas las mujeres que han estudiado en las grandes escuelas y que obtienen calificaciones superiores a las de los hombres", aseguró la diputada.
Los impulsores de la ley proponen que se busquen talentos femeninos en los puestos de responsabilidad de las universidades, fundaciones y ONG, una idea que dio resultado en Finlandia y en algunos países anglosajones.
Para otros, la falta de representación de las mujeres en los Consejos de Administración no responde tanto a un problema de sexo como a una "endogamia" empresarial.
Según un estudio de Ernst & Young, 98 personas detentan el 43% de los derechos de voto en las empresas del CAC-40. El 90% de ellos son hombres de una media de edad de 59 años.
Si sale adelante la proposición de ley, sus defensores sostienen que sería un factor de renovación de la clase dirigente empresarial.
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