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"Lo malo no son los fines, sino los métodos"/
Por Mercedes Wullich
Se define como escritora, y mucho más desde que abandonó la publicidad. Quizás, dice, porque “ahora tengo más tiempo y porque ahora soy verdaderamente creativa”.
(Publicado en Mujeres Directivas nº 29, invierno 2007)
Aquí desvela algunos aspectos de un ámbito con el que a diario tenemos
encontronazos -la publicidad- y le dice de todo, menos bonita.
¿Son éticos los mensajes que lanzan las campañas publicitarias?
Lo peor no es que no lo sean, sino que no pueden serlo. De la
publicidad, lo malo no son sus fines -tratar de vender algo-, sino
los métodos, en general deshonestos: captación, sugestión,
suplantación, exageración, tergiversación, equívocos, o directamente
mentiras… Y los métodos son la razón de ser de la publicidad.
¿El cliente es más exigente?¿Cambió la forma de vender?
El cliente manda, de modo que exige siempre. Y manda tanto, que a veces
consigue equivocarse a pesar de nuestros consejos. Manda porque paga.
El mejor mensaje es el que más dinero lleva detrás, el que más veces se
repite. Ningún mensaje inteligente emitido a las 4 de la mañana cala en
el grueso de la sociedad.
Cambia la sociedad y los roles. ¿Por qué la mayor parte de la publlicidad sigue siendo conservadora y estereotipada?
Porque lo son quienes mandan y si son machistas y conservadores, no
toleran otros enfoques. Y muchos creativos, a pesar de su aspecto
exterior de ultramodernidad, también lo son. La gente cree que los
creativos, como tales, hacemos las campañas que queremos, pero no es
cierto. Hacemos las campañas que nos mandan, somos como los militares;
a los que dan instrucciones muy precisas. Los militares dicen ahora que
hacen campañas de paz, pero no es verdad, ellos, como nosotros, hacen
las campañas que les mandan, sean las que sean. Les va en el sueldo
obedecer.
El papel de las mujeres en las agencias publicitarias. Puesto de desición. ¿Quién toma las decisiones?
La protagonista de mi novela, La vendedora de tornillos, es directora
creativa de una agencia de publicidad, y ella misma cuenta sus
conflictos como mujer y como persona dentro de la mediocridad y
corrupción del mundo laboral en el que vive. ¿Qué quién toma las
decisiones? Una vez más, el dueño de la agencia. La pregunta es: ¿si el
dueño tiene que aceptar un enfoque de campaña que es claramente
retrógrado y casi misógino, porque le va en ello dejar de ganar dos
millones de euros, qué crees que haría? Pues entonces da igual que el
dueño sea mujer o sea hombre.
¿Qué publicidad/campaña te hubiera gustado hacer?
El mayor éxito para un publicitario es crear no ya una frase, sino todo
un personaje, que trascienda los anuncios y se convierta en parte de la
realidad, con personalidad propia… Bien, pues yo creé a Mi Primo el de
Zumosol y sus cuatro o cinco primeras campañas. Luego lo han estirado
otros por su cuenta. Sin embargo, de lo que me siento orgullosa es de
haber creado a La vendedora de tornillos, a pesar de que sé que, sin
dinero detrás, será infinitamente menos conocida.
Perfil
Pilar Bellver (Jaén, 1961) estudió Periodismo en la Complutense de
Madrid. Ha vivido y trabajado en Madrid como directora creativa de una
agencia de publicidad. Ha publicado dos novelas; una corta, que ganó un
premio nacional de novela breve, titulada La tercera vez (1997) y
editada con el patrocinio de la Diputación de Murcia, y la novela larga
a la que esta breve pertenecía, Veinticuatro veces (Lumen, 2000). “La
Vendedora de Tornillos” acaba de aparecer en Elipsis Ediciones.
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